7 de set de 2017

O que esconde o genocídio mais esquecido do mundo, que por isso é esquecido?






Malala Yousafzai, la niña paquistaní que ganó el Premio Nobel de la Paz a los 17 años, hace 3, quien mejor que ella, tuvo que señalarle a la gran Premio Nobel, de 72 años, Aung San Suu Kyi, que no está haciendo nada por detener la violencia en su país, Myanmar (Birmania).

A partir de 1988, Aung San Suu Kyi comenzó su carrera política que la llevó a consolidarse como una de las mujeres más valientes en el mundo por haber luchado por la democracia en Myanmar, en aquel entonces Birmania. Encarcelada, perseguida, amenazada, resistió el mando militar en Birmania para alcanzar la democratización.

Su lucha fue los derechos humanos y los valores de una sociedad justa y libre. Pues bien, hoy tiene que venir una niña, Malala, a decirle que se le están olvidando los Derechos Humanos. Quise comenzar por aquí, porque quizá esto explique por qué el mundo no hace nada ante una de las masacres más crueles y olvidadas en la historia del planeta: la matanza y la opresión que sufren los Rohingya.

Aung San Suu Kyi, Premio Nobel de la Paz, además de su deber de luchar por ella, debería de ser también, como ícono del prestigiado premio, la conexión con el mundo de los poderosos o por lo menos con el marketing de la paz, para que volteen a ver lo que está pasando en Myanmar.

Más aún, para muchos ella es una especia de líder de facto de su propio país, con el peso suficiente para terminar con la violencia, pero lamentablemente su comportamiento no es así, y parece que su corazón de lucha por los DDHH, es selectivo: los Rohingya están excluidos, más cuando en la historia de sus declaraciones, se ha pronunciado no justamente a favor de ellos.

En este marco, sucede en Myanmar una de las peores crisis humanitarias, contra el pueblo más perseguido del mundo y con su masacre, la más olvidada del planeta, la más ignorada. En tan solo una semana, el Ejército de Myanmar ha asesinado a 400 rohingyas y herido a más de miles. Los Rohingya son una etnia, una minoría, son musulmanes. No les reconocen su nacionalidad, heredan la migración de trabajadores que escaparon de La India británica en el siglo pasado.

Hoy, el Ejército birmano, el de Myanmar, los está prácticamente exterminando, una limpieza racial. En tan solo una semana, han escapado 125 mil al país vecino, Bangladés. No migran para buscar una mejor vida, escapan, el término real es ‘escapan’ como pueden de las balas y el cuchillo de los extremistas budistas y de militares despiadados que supuestamente hacen operativos de seguridad. Al escapar muchos quedan en el camino, baleados o con sus paupérrimas casas incendiadas, los que avanzan más llegan al mar, caen, muchos llegan, pero muchos se mueren ahogados.

Hoy le presentamos imágenes de niños como las de Aylan Kurdi, el pequeño sirio que se ahogó en 2015, en el Mediterráneo, que iba a Europa, pero estas imágenes no son conocidas debido al más vergonzoso hecho mediático y político, que estos niños no iban a Europa ni están en el Mediterráneo, lo que las saca del raiting de conciencias en las noticias. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) y organizaciones internacionales no gubernamentales le piden al Gobierno birmano que detenga la masacre.

‘El secretario general está profundamente preocupado por los informes de excesos durante las operaciones de seguridad llevadas a cabo por las fuerzas de seguridad de Myanmar en el estado de Rajine (oeste de Myanmar) y exhorta a la moderación y la calma para evitar una catástrofe humanitaria", declara el portavoz del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, en un comunicado.

Hay protestas en algunos países de la región. Pero sobre todo, hay declaraciones desgarradoras de los propios rohingyas que ruegan paz y no más muerte. ¿Por qué los persiguen? ¿Qué características tienen que no les gusta a los birmanos? ¿Por qué la Premio Nobel no hace nada? ¿Por qué esta masacre no le duele al mundo? Hagamos entonces las preguntas.

En ‘Detrás de la Razón’: los analistas contestan y usted en su casa concluye. Y si la realidad hace lo que quiere, entonces nosotros volveremos a preguntar. Lo importante es descubrir los ángulos que no dicen los gobiernos ni los medios de comunicación.

El análisis, las preguntas y respuestas a las diez treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, siete y Madrid, ocho de la tarde; México y Colombia, una de la tarde.

Roberto de la Madrid



¡Conozcan a la líder birmana, ‘cómplice’ de matanza de rohingyas!

La líder birmana de facto, Aung San Suu Kyi, es criticada por su indiferencia ante la matanza de los rohingyas.

La líder birmana de facto, Aung San Suu Kyi, defensora de la democracia y la libertad, es ahora acusada de ser cómplice de la represión contra la minoría Rohingya.

Echando un vistazo a su vida llena de altibajos y su compromiso con defender los derechos de todas las etnias en Myanmar (Birmania), puede ayudar a comprender por qué el mundo se siente ahora decepcionado por su controvertida postura ante el “genocidio” de la comunidad musulmana Rohingya en este país del sudeste asiático.

Aung nació el 19 de junio de 1945 en Rangún (antigua capital de Myanmar). Hija de Aung San, político destacado y uno de los padres de la independencia birmana, que participó en las negociaciones con el Reino Unido para poner fin al colonialismo y fue asesinado en 1947 por nacionalistas radicales.

Aung fue educada en el Reino Unido, donde se graduó en Filosofía, Economía y Ciencias Políticas por la Universidad de Oxford y trabajó durante algún tiempo para la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Regresó a Birmania en abril de 1988 para atender a su madre gravemente enferma, a pesar de las amenazas recibidas del gobierno militar, liderado por el dictador Ne Win. Su viaje coincidió con el estallido de las protestas violentas contra la junta militar que gobernaba el país desde 1962 y ella pronto se convirtió en la líder de las manifestaciones.

Fue detenida por la junta militar, y puesta en arresto domiciliario, una condición que sufría intermitentemente hasta 2010. Trabajó durante muchos años a favor de la democracia, al organizar un movimiento pro derechos humanos, lo cual optaba por la instauración de un régimen democrático.

La política birmana fue galardonada con el premio Nobel de la Paz en 1991 por ser “el ejemplo del poder de los que no tienen poder”, y por su resistencia pacífica frente a la opresión.

Aung San Suu Kyi durante la ceremonia del Premio Nobel de la Paz, 16 de junio de 2012
En noviembre de 2015, el partido de Aung, la principal formación opositora del país, la Liga Nacional para la Democracia (LND), logró una victoria aplastante en los comicios presidenciales, cuatro años después de que la Junta Militar entregara el poder a un Gobierno civil (marzo de 2011).

Aunque la Constitución birmana prohíbe a cualquier candidato con esposo o descendientes extranjeros acceder a la Presidencia, Aung (su marido fue británico y sus dos hijos tienen pasaporte británico) se convirtió en la líder de facto del país, prometiendo entonces estar “por encima del presidente”.

La querida figura de los occidentales, considerada un ícono de los derechos humanos, y el Nelson Mandela de Asia, Aung San Suu Kyi, ha sido criticada en los últimos años por guardar un ‘silencio estudiado’ y una postura indiferente respecto a la persecución y ataques mortales contra la comunidad rohingya, residente en su mayoría en el estado de Rajine (noroeste), el más pobre de Myanmar.

Ella, igual que las autoridades de la exdictadura militar y los líderes religiosas budistas del país, ha negado la identidad de los musulmanes rohingyas, considerados por la ONU la comunidad más perseguida del mundo. En 2016 pidió al embajador de Estados Unidos que no use el término rohingya.

Durante el período de su liderazgo, Aung ha violado obviamente los artículos de la Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio de la ONU. El artículo II de este documento dice que “genocidio significa cualquiera de los siguientes actos cometidos con la intención de destruir, total o parcialmente, un grupo nacional, étnico, racial o religioso”.

La líder opositora birmana, más allá de sus muchos años de silencio, tampoco ha levantado las restricciones severas del Estado al acceso humanitario a varias regiones de Myanmar afectadas por la insurgencia. Tampoco las autoridades han permitido a los medios de comunicación independientes investigar a fondo lo que está sucediendo en Rajine.

Un informe de febrero de los derechos humanos de la ONU sobre el tratamiento de los rohingyas, documentó la violación en masa de mujeres y niñas, algunas de las cuales murieron como resultado de las lesiones sexuales que sufrieron. El texto muestra cómo los niños y los adultos musulmanes tenían sus gargantas cortadas delante de sus familias.

Reporta las ejecuciones sumarias de maestros, ancianos y líderes comunitarios; los helicópteros del Ejército pulverizando aldeas con disparos; gente encerrada en sus hogares y quemada viva.

El informe detalla la destrucción deliberada de cultivos y la quema de aldeas para expulsar a poblaciones enteras de sus hogares; personas que trataban de huir disparadas en sus botes.

El desastre humanitario en Rajine se ha agravado desde el 25 de agosto cuando el Ejército intensificó los ataques contra la población rohingya. La ola de violencia ha matado hasta el momento más de 400 personas, obligando a cientos de miles de los rohingyas a huir al vecino país de Bangladés para salvar sus vidas.

No obstante, la líder opositora parece tener oídos sordos ante los llamados internacionales, incluido el de los Premios Nobel de la Paz, para actuar “con coraje y compasión” para poner fin a los crímenes contra los musulmanes rohingyas.

Activistas humanitarios acusan a Aung de ser un cómplice directo en la masacre de los musulmanes por escoger el silencio frente a esta discriminación para no perder su base de religión budista.

“El silencio, por lo tanto, es el menor de sus pecados. El silencio también sugiere una neutralidad estudiada”, escribió Mehdi Hasan, periodista político británico en el portal Intercept. “Sin embargo, no hay nada neutral sobre la postura de Aung San Suu Kyi. Ella ha elegido su lado y es el lado del nacionalismo budista y la cruda islamofobia”.

El martes, Aung rompió su silencio tras casi dos semanas desde el repunte de la violencia, y como era de esperar denunció una campaña de “desinformación” sobre los rohingyas.

La ONU ha advertido del posible surgimiento de una inminente “catástrofe humanitaria” debido a la violencia en curso contra los rohingyas, y ha pedido fin de la represión militar en el país asiático.

No Hispantv

Nenhum comentário:

Postar um comentário

Comentários com links NÃO serão aceitos.

Os comentários são de total responsabilidade de seus autores e não representam necessariamente a opinião do blog

Comentários anônimos NÃO serão publicados, como também não serão tolerados spams, insultos, discriminação, difamação ou ataques pessoais a quem quer que seja.

É vetada a inserção de comentários que violem a lei, a moral e os bons costumes ou violem direitos de terceiros. O blog poderá retirar, sem prévia notificação, comentários postados que não respeitem os criterios impostos neste aviso ou que estejam fora do tema proposto.